lunes, 11 de marzo de 2013

Pintar el pozo



Mi ecúmene de ciento ochenta grados,
le hago tilín a las palomas
—migas de pan,
migas de madalenas.

No extiendo pagarés al galgo
barcino que me guarda.
Daos cuenta que un perro
liderará la parusía,
pido, pues, misericordia,
ausencia de poder y de tanganas.

En lo posible, doy buena cuenta de los alimentos
y preparo bebedizos para mi boca lago.

Mi barba absorbe el sol, mi barba noche.
Existo como daguerrotipo.

Conocí el mundo exterior en ambulancia
pero la intubación no es cosa mía.

No tengo las proporciones
del Hombre de Vitruvio
mas me peino
y pinto las rajolas de mi pozo.

Tírate, desnudo, de cabeza.

viernes, 8 de marzo de 2013

Folking in the wind


Vaca roxa que alguien llindiaba en Somiéu (Fruela Fernández).



CIENTO CINCUENTA Y DOS
parados menos
el mes de abril —

sencillos casi
de nombrar,
                       de saludar.

Grama en el cauce
           desecado del río,
un tren maxi-combi.


Kilómetros
               de partido
conservador,
               de golondrino duro —

es menos árbol,
más zarza
la mimosal,

más terciario
el solar.

Una linde de tejas socarradas.

           A veces
                   la Virgen de los azulejos.

           Un outlet y otro outlet
entre los conceptuales
           brotes verdes.

Es fácil llegar
con vista oscurecida,

es fácil volverse temporero,
gastando de autobús
la rabadilla,
           corvando
la piel
según el plástico.




VAMOS, DIOS

Sube llindiando,
           para en las casas.

Has de saludar
           a Clelia, la del quiosco.
Has de saludar
           a Manolín de Llorío.

Cría sentido.

Sé país
           creciente,
mídete en mapas
           como el niño en el tablón.

Sé cónyuge,
       avanza
al acostarnos.

Dios, cuida
           esta pupila de leica,
mis muchas lunares,
los nombres del abuelo.



*Fruela Fernández, Folk, Pre-Textos, 2013

miércoles, 6 de marzo de 2013

Cuchipanda




     El protagonismo del tetrápodo en los últimos milenios se muestra también en la capacidad de desarrollo léxico-semántico que aquel ha experimentado así como en las pintorescas y variadas motivaciones de las nuevas voces. Por ejemplo, los términos alemán Pferd ‘caballo’ y castellano palafrén —seguramente este desde el catalán palafré y este desde el antiguo franchute palefrei y este desde el antiguo alto alemán parafrid— proceden del híbrido grecolatino parauerēdus ‘caballo de repuesto [para la posta]’ compuesto del griego pará (παρά) ‘junto’ y de uerēdus ‘caballo de posta’ (San Isidoro, or. 12,1,55), que es a su vez otro término gálico (Ernout & Meillet 1979: 723 s.u.; Alinei 2000: 572). De modo que en la voz palafrén hay probablemente afluencias gálica, helénica, latina, alemana, catalana y francesa. Verdaderamente las lenguas no son genealogía, sino bosques mixtos, batiburrillo, mezcolanza, hibridismo y contaminación.

*Xaverio Ballester, Zoónimos ancestrales, Valencia 2006.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Las aventuras de Guille





*Alessandra Sanguinetti, The Black Cloud, 2001 / The Couple 1999, The adventures of Guille and Belinda
and the Enigmatic Meaning of Their Dreams.


domingo, 24 de febrero de 2013

Poemas con dioses son adioses




Perro mojado (virtud de humanos)

Eros les objetó todo el verano
por la elección de muebles, por las parentelas.

Aspiras a eremita a largo plazo,
tienes el corazón hormigonera
—no ha de faltarte perra ni tabaco.

Ella baila, ella te arde dentro de los ojos,
chispas, si se te caen, para la picadura.

Le gustaban tus sofritos, tus meniscos.

Para prodigarse eligió la suela blanda,
el último regalo.

No llueve bajo la falsa pimienta
donde hablas de conmemoración
«va a crecer una espiga por maceta,
va a haber piscina, era un conguito».

Se acerca otro verano pero
                                perros y gatos no saben tirarse de bomba. 




Tengo el feedback tuerto

La vida no es un plato de lentejas
—la Antigüedad con sus lecciones
a martillazo limpio.

No corretea Hefesto en brunas mieses,
Dionisio, deslenguado, no ocupa
el tiempo en rellenar impresos.
Si aprendes esto
no hay cobijo que guarde
del aluvión de tropos.

Hay una cháchara pandémica extendiéndose
como célula grasa.
Nada está a salvo excepto el polen.

Procura que la muerte te coja políglota
y empático, ganador, exresidente en Camboya
por motivos de trabajo.

Todos dicen «sí, sí, arriba, arriba»

Lo que mejor sabes hacer es mirar juncos,
la eficiencia cuando oscilan. Una actividad
que no tributa.

Si me levanto global,
traduzco un responso que heredé.
En silencio zumba la sangre grave, agudo el nervio,
allá bajo tu cráneo
revisitas el locus amoenus.

Puedo jurar que un galgo me ha guiñado el ojo.



                                                   First Song for B by Devendra Banhart on Grooveshark



 

martes, 19 de febrero de 2013

Pedir a San Antonio



Vamos a sacar pecho a la fuente.

Tengo unas alforjas en pequeño
con un bis de rezo ochentón nonagenario
de ancestros de mesa camilla.

La vocación de leño, sarmentosa,
saberse achaquiento y favorable al pino,
este es el trámite que cursa.

Pido un rincón para hilvanar el aire,
quédeme aquí besando antípodas,
un corazón de válvulas precisas.
       
Pido alma de tahona,
la tierra harina,
gotas en el empeine.

domingo, 17 de febrero de 2013

Libre y luenga

 
«como manada de cabras y cabritos que gozosos / del monte Galaad vienen bajando» 
 
*Cantar de los Cantares (4:1)
 
*Jhon Everet Millais, La doncella, 1851.
     


viernes, 15 de febrero de 2013

Mis siete popas



20

Los pájaros beben
El agua viva de tus palmas

Pájaros pardos y azules
Que salen volando de nuestros ojos
Cuando no hay cerca un cazador

Tus palmas iluminan
Nuestros dos puños de tierra imaginados
Cuando el sol se retrasa



Al clavo

Uno es clavo el otro tenaza
Los demás son artesanos

La tenaza toma el clavo por la cabeza
Lo agarra con los dientes con las manos
Y tira de él tira
Para sacarlo del piso
Por lo común arranca solo la cabeza
Es difícil sacar el clavo del piso

Entonces los artesanos dicen
La tenaza no sirve
Le rompen la mandíbula le quiebran los brazos
Y la arrojan por la ventana

Otro es entonces clavo
Y algún otro es tenaza
Los demás son artesanos



11

Borré tu rostro de mi rostro
Desollé tu sombra de mi sombra

Allané en ti las colinas
Convertí en colinas tus llanuras

Hice reñir tus estaciones del año
Aparté de ti los puntos cardinales

En tu derredor ovillé mi camino de vida
El mío intransitable el imposible

Atrévete a topar conmigo ahora



La manzana coronada

Sácate el sol de la boca
La noche nos entierra vivos

Esta manzana es mía
Cayó del cielo a mi lengua
Déjenme saborearla

Abre tu boca cero para que nos amanezca
Y el sol nos corone

Recen para que ya no la abra yo
En la manzana para usted gusano
Ya no hay trabajo dulce



1

Vuelve a tu guarida
Avergonzado lobo cojo

Y duerme allí
Hasta que el ladrido se congele
Y se oxiden las palabrotas y mueran las teas
Del universal ojeo

Hasta que todos se desplomen
Con las manos vacías en su interior
Y se muerdan la lengua de pena

Y los potentados testaferros con puñal tras la oreja
Y los ojeadores con el miembro viril sobre el hombro
Y los dragones cazadores tragalobos
Me arrastro a gatas ante ti
Y aúllo por tu gloria
Como en tus grandes
Tiempos verdes

Y te ruego cuídate mi viejo dios cojo
Vuelve a tu guarida



Los cuernos rotos

Mi abuelos Miloš Popa el alemán
Pronunció dicen en vida
Menos palabras que los mudos

Pero sabía poner su espalda
Debajo del verde buey
Y levantarlo despacio del suelo

El buey enterraba
Las cuatro patas en el aire
Y clavaba los cuernos en el cielo

La gente lo rodeaba
                                Lanzaba las gorras hacia arriba
Y se santiguaba del revés

En el sueño le ruego a mi abuelo
Que me diga dónde encontrar
A nuestro antiguo dios del ganado

El abuelo está frente a mí mudo
Con los cuernos rotos en la cabeza



Respeto por el eje

Los antiguos pueblos incas
Mayas olmecas aztecas
No conocían la rueda

Como si no hubieran visto
Que el sol no se traslada a pie por el cielo

En una tumba
Los exploradores hallaron no obstante
Un juguete de niño
Un cochecito con ruedas

No se les ocurrió a los adultos
Jugar con él

Su descendiente mi anfitrión
Me traza con la mano
La rueda del horizonte

Nuestros ancestros consideraban
Que su columna vertebral
No era el eje del mundo


*Vasko Popa, El cansancio ajeno. Vaso Roto (trad. Dubravka Sužnjević)

domingo, 3 de febrero de 2013

No pares a mirar cipreses (poema reconversión)



Compulsaré manos y pies,
para enviarlos a los cuatro puntos.

En tu pueril acurruco —la casa
es un jersey que pica—
esperas a que lleguen las hazañas
aunque
no has pasado de cachorro.
No se afeita, no huele a pan el día,
lo más que harás será tocar a un perro
sin paliativo metafísico en los ojos.

Suspiras por consuelo en HTML
que hay un guisante crudo flotando por el cielo,
todos vais a saber que en mis ratos
me dedico a la nomenclatura.

La comunicación —igual que un salmo
o las rebajas—me cansa,
espero buena voluntad, pereza,
en ese pulgarcillo para arriba.

No tiene para abajo.

El mundo no tiene que gustarnos siempre,
yo —por ejemplo— ya no invento topónimos,
atiendo al sudor de mis congéneres.
Hay dos caras gordas: las buenas y las malas.

Necesito otra primaria
—allí juré la vida tolerante,
juré la paz y la solidaridad del lápiz—,
que me expliquen otra vez de que va el tema.

El paisaje se lustra de frío,
no hay nada mejor que ver,
lo digo como no hay nada mejor que...

Pero me pesa en los ojos, dos platillos,
estoy desconectado del viento y la palmera.

miércoles, 16 de enero de 2013

Siempre falta otra frase





         En líneas generales hay que decir que esta generación está atrapada en un estado postoptimista, deliberada y extremadamente flexible, nervioso y balbuceante, y que sus miembros están demasiado están demasiado ocupados con sus redes de información y comunicación y obsesionados enteramente consigo mismos, con su propia distinción —sus gustos y su estatus— y sus propias ventajas. La única subcultura cuantitativamente relevante que ha creado, el hipster, carece de solidaridad, y su apreciación de la pornografía o de las cuestiones vinculadas con la justicia social es únicamente estética.

            ¿Cómo y por qué exactamente deberíamos liberarnos de la máquina incesante de parlotear si ésta domina ya todos los aspectos de nuestra vida cotidiana? ¿De qué nos sirve la movilidad si nos arranca de nuestras raíces, de qué la flexibilidad si se ha convertido en un fin en sí misma?

*Meredith Haaf, Dejad de lloriquear. Alpha Decay, 2012.

domingo, 13 de enero de 2013

El humo, como se ha dicho antes, que vino del norte

Habla Neófito Enclisto




Impresionantes arquitecturas; San Hilarión, Famagusta, Bufavento; casi un decorado.
Estábamos acostumbrados a imaginar de otro modo al «Jesucristo vencedor»

alguna vez lo vimos en las murallas de Constantinopla, desgastadas por tiendas de gitanos y 
                             yerbajos secos,
con los grandes torreones en el suelo como si se fuesen dados que echara un poderoso en desgracia.

Para nosotros era otra cosa la guerra por la fe de Cristo 
y por el alma de los hombres sentada en el regazo de la Generala Defensora

que tenía en sus ojos de mosaico la angustia de la grecidad,
la angustia de aquel piélago al hallar el contrapeso de la bondad.

Que representen ahora sus melodramas en los escenarios de las Cruzadas los Lusignan
y que se atolondren con el humo que nos trajeron desde el norte.

Que se devoren y que el viento los azote como a la galera que recoge las velas frente a la 
                             tormenta;
En buena hora nos llegasteis a Chipre, señores. ¡Cabrones y monos!

Englistra, 21 de noviembre de 1953

*Yorgos Seferis (trad. Selma Ancira y Francisco Segovia)


domingo, 30 de diciembre de 2012

Final de Ruta

                                                         
                                                           I

Allí, si daba un puntapié, encontraba
una bellota y un tornillo oxidado.

Si levantaba la mirada, la chimenea de una fábrica
y una montaña adormecida.

Si escuchaba, una locomotora haciendo maniobras
y un caballo al trote.

¿Es motivo de asombro que pensase
que era mejor pensárselo dos veces?

                                                           II

Cuando hablaban del tesoro de la prudente ardilla,
éste resplandecía como las ofrendas de un pesebre.

Cuando hablaban del Mammón de la iniquidad, la calderilla
de mis bolsillos se ponía al rojo vivo, como un hornillo.

Yo era el torrente de marzo y sus pendientes
y sufría el límite de cada reivindicación.

                                                           III

Era más fácil llevar dos cubos que uno.
Yo crecí entre ellos.

Con la mano izquierda colocaba la pesa cabal de hierro.
Con la derecha dejaba caer un último granito en la balanza.

Donde yo nací confluían baronías y parroquias.
Cuando me encontraba en la pasadera central

era el último conde a caballo que aún parlamentaba
en medio del río, al alcance del oído de sus pares.


*Seamus Heany, The Haw Lantern. (Trad. Dídac Pujol Morillo)


domingo, 9 de diciembre de 2012

Ovocito




Pongámonos al rifirrafe
de la concepción,
dejémonos las gónadas
por la prole planetaria,
hagamos porra
para el plebiscito celular,
atendamos a la gestación nitrogenada,
descubramos que los hospitales
no huelen a nenuco.


jueves, 29 de noviembre de 2012

Los hombres y los patos



Que Juvenal
me asista, no me sale el chascarrillo.
Soy grave, odi et amo las noticias.

El estómago se viste de uniforme.

No merezco esta somanta de odio,
sólo soy una esfera
intentando sacar pecho, tener
apéndices. Pero el mundo es tozudo,
lo tiene más fácil un espermatozoide tuerto.

Puedo explicarte mi vacío
pero me resueno,
me atufo de palabras inefables.

Basta con que me quieras,
con que me dejes explicarte que hoy echaban
un documental de las Malvinas
en el que la Guardia Galesa iba muriendo
mientras los patos nadaban en el agua.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Los domingos se va al campo

Paisaje con venados y figura

Si escuchas, puedes oírlos rumiar
antes de verlos parados o echados,
piernas esbeltas y ramificada cornamenta,
comiendo juntos como los niños o las almas
de los niños, ningún animal él mismo,
como yo soy yo mismo, mirándolos mirarme,
sintiendo que la fiebre subre a mi frente,
donde lo que soy nace y se esfuma
por una manada de ciervos reunidos en la pradera
-tinta sepia asperjada sobre papel arroz-
abstracta, exaltada, revelación de eterna armonía,
durante cinco o seis instantes de obligación familiar
manifestada con tan estremecedora nitidez y belleza
aclara lo borroso del sentimiento humano.


Imposible y necesario

Es una nación nacida en la parte serena de la mente,
sin fantasías de omnipotencia,
sin más Dios que la naturaleza, sin alianzas ni pactos,
sin ángulos oscuros para los pobres, sin descargas de odio,
sin jerarquías de poder, conocimiento o amor,
ningún espasmo de agua impura en la roca, ninn enjambre contaminado de moscas,
ningún cerro de cemento ceniciento, yeso y vidrio,
ninguna falsa piedad ni verdades ocultas en el ezcremento;
y en esta nación de hombres y mujeres,
ningún rostro en el espejo que refleje más oscuridad
que luz, más conflicto que amor, no más conflicto
que el que soportan mis manos mientras me siento en la roca,
desmigajando pan y vino y carpa
desplazada de su elemento al mío.

*Henri Cole (Trad. Jeannette L.Clariond)